Actividades al aire libre con ancianos en nuestra residencia geri

Después de sufrir un invierno y una primavera excesivamente lluviosa, la llegada del buen tiempo nos anima a salir fuera de los muros que nos han dado cobijo, en busca del tan necesitado sol. Éste aporta una serie de beneficios de indudable valor para nuestra salud, como proporcionarnos vitamina D para fortalecer nuestros huesos, reducir los niveles de colesterol o mejorar nuestras defensas, entre otros. Para aprovecharnos de ello, vamos a ver qué actividades al aire libre con ancianos podremos realizar en nuestra residencia geriátrica.

Como ya explicamos en otras ocasiones, el ejercicio físico es muy importante durante toda nuestra vida, pero adquiere mayor importancia al llegar a la tercera edad. Es entonces, cuando se empieza a producir un deterioro de las capacidades físicas y una disminución de la resistencia a las enfermedades. Practicar ejercicio permite que la persona mayor mantenga su movilidad y flexibilidad en articulaciones y músculos, favoreciendo una mayor coordinación que se va a traducir en una disminución del riesgo de tropezones y caídas.

Si hablamos de una actividad que se puede realizar al aire libre y que a la vez nos mantenga en forma, esa es, sin lugar a dudas, el caminar. Este ejercicio, de intensidad moderada, es accesible a casi todas las personas, sea cual sea su condición física. Una caminata diaria de 30 minutos se traducen en beneficios para el corazón de nuestros mayores, reduciendo el riesgo de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares e hipertensión arterial. Además, caminar también es bueno para la mente, ya que este tipo de ejercicio ayudaría en situaciones de depresión y en ciertos estados de ansiedad que puede sufrir la persona mayor.

Es muy recomendable acompañar estas caminatas con ingesta de líquidos, sobre todo si se realizan a las horas de más calor. Evitaremos así que nuestros buy ambien ancianos se deshidraten. También, dependiendo del estado físico de la persona, es conveniente realizar pequeñas paradas cada 10 minutos para que pueda recuperarse.

Aunque en nuestra residencia geriátrica en Siero sabemos que el caminar es un ejercicio muy completo para nuestros ancianos, hay ciertas situaciones en las que no es muy recomendable, como en aquellas personas que sufren artrosis de cadera, de rodilla o hernia de disco lumbar, ya que puede provocarles fuertes dolores. En estas situaciones sería mejor cambiar a otro tipo de ejercicio.

Otra actividad muy saludable es la de ir a la playa, aunque aquí, en Siero, no podamos disfrutar de ella. El agua del mar nos proporciona una serie de beneficios para nuestra salud, sobre todo para las personas mayores. Nos ayuda a eliminar toxinas, alivia dolores musculares y reumáticos, mejora la circulación sanguínea, mejora la capacidad respiratoria, calmar la ansiedad y retrasar el envejecimiento de la piel. Acercarse a la playa y zambullirse en el mar, al menos una vez a la semana, sería lo más recomendable. Por suerte, en Asturias gozamos de una buena cantidad de excelentes playas que podemos visitar.

Por último vamos a hablar de otra actividad con beneficios terapéuticos para las personas de la tercera edad y que se realiza al aire libre, la jardinería. Hacer de jardineros por unas horas, no sólo mejora su estado físico sino también el mental, sobre todo su autoestima. Además, está comprobado que practicar la jardinería mejora la fuerza y habilidad de sus manos.

Hasta aquí el repaso a las actividades al aire libre, que podemos realizar con los ancianos de nuestra residencia geriátrica, aprovechando la llegada del buen tiempo. Como hemos visto, les proporciona una serie de beneficios para su salud que les permitirá afrontar con garantías un nuevo invierno.

El aislamiento en las personas mayores y su socializaci

Durante el envejecimiento, normalmente se produce en el anciano una pérdida de interés por el mundo exterior, el entorno y todo lo que le rodea, mientras que, por el contrario, aumenta la preocupación por todo lo relacionado con su cuerpo y el deterioro típico de la vejez, apareciendo rasgos de hipocondría. Hoy veremos en qué consiste el aislamiento en las personas mayores y su socialización en las residencias geriátricas.

La vejez no es una enfermedad, sino una etapa más de la vida con sus cosas buenas y malas, como cualquier otra. Sí que es verdad que, durante este periodo se incrementan los problemas de salud, los problemas físicos, produciéndose también, una disminución de la actividad intelectual, con pérdida de la memoria y deterioro de la agudeza perceptual.

El anciano experimenta una menor capacidad neuropsíquica para adaptarse al medio en el que vive. Su estado de ánimo decae y aumentan los componentes depresivos y diferentes temores ante la soledad, la indefensión, el empobrecimiento y la muerte. Crece el desinterés por todo lo que les rodea. No les gusta nada y se muestran gruñones y regañones quejándose constantemente.

En las residencias geriátricas se busca potenciar, a través de diversas actividades, tanto físicas como intelectuales, el interés de la persona mayor por el entorno. De esto se encarga el servicio de terapia ocupacional, cuyo objetivo primordial es favorecer el bienestar y la calidad de vida de los ancianos.

Podemos clasificar estas actividades según su propósito. Así, por un lado nos encontramos con aquellas que buscan potenciar la creatividad, la productividad  y la capacidad artística. Por otro, las que hacen frente a las limitaciones físicas, favoreciendo el mantenimiento de un funcionamiento psicomotriz adecuado, trabajando equilibrio, flexibilidad y expresividad corporal.

Junto a éstas, se desarrollan otras actividades de tipo psicológico con las que se persigue la integración de la persona mayor y su socialización. Algunas van dirigidas a aumentar el sentimiento de utilidad y autoestima personal, otras a desarrollar la capacidad del disfrute y de apertura hacia nuevos intereses, fomentar la comunicación, la amistad y el establecimiento de relaciones interpersonales.

Otra forma de conseguir acabar con el aislamiento en las personas de la tercera edad es a través de las actividades socio-recreativas. Mediante excursiones, visitas, fiestas, bailes, manualidades y juegos de mesa se propicia el establecimiento de relaciones interpersonales entre los residentes y su integración social, además de tener efectos favorables sobre la salud y el bienestar psicológico.

Como vemos, el trabajo que se realiza en las residencias geriátricas para acabar con el aislamiento en las personas mayores, es realmente significativo y el porcentaje de éxito, bastante elevado.

El trabajo de los fisioterapeutas con pacientes hemipl

Los pacientes hemipléjicos son aquellos que tienen una parte de su cuerpo paralizada, normalmente debido a un accidente cerebrovascular, sobre todo en personas mayores. Los fisioterapeutas de las residencias geriátricas realizan un gran trabajo en la recuperación de estas personas. Hoy vamos a ver en qué consiste realmente y qué resultados se pueden obtener de dicho trabajo.

Antes de ver cómo se trabaja con estos pacientes, lo primero que se hace en estas residencias para personas de la tercera edad, es realizar una serie de estudios para valorar la pérdida sensorial del anciano. Estas pruebas consisten en evaluar la pérdida de sensibilidad profunda y la capacidad de movimiento voluntario, el sentimiento de movimiento pasivo de los dedos, así como el reconocimiento de las yemas de los mismos y la sensación en la planta de los pies.

Una vez realizadas estas pruebas evaluatorias, pasamos a conocer las distintas fases que se pueden producir en una hemiplejia y cual es el trabajo que desempeña el fisioterapeuta.

 

  • 1ª Fase

Se manifiesta una evidente pérdida del tono muscular. Se produce una gran flacidez y la imposibilidad de realizar movimientos voluntarios en las extremidades afectadas.

Se trabaja con el anciano realizando tratamientos posturales y movilizaciones pasivas suaves en el hemicuerpo afectado. También se puede recurrir a la cinesiterapia activo-asistida para conseguir la adquisición de actividades motoras, mejorar la flexibilidad y la coordinación.

Uno de los aspectos importantes a trabajar es el equilibrio en sedestación, es decir, que el anciano controle el tronco sentado, primero con ayuda de las manos y luego sin el apoyo de las mismas. Esta operación se realiza primero con los ojos abiertos y luego cerrados. Una vez realizada correctamente se pasa al intento de bipedestación, en la que se busca la estabilidad del tronco, cadera y rodillas, todo ello con la ayuda del fisioterapeuta.

 

  • 2ª Fase:

Aquí se inicia la recuperación neurológica con la aparición de sinergias básicas y respuestas mínimas a movimientos voluntarios.

Seguimos con el tratamiento postural y las movilizaciones articulares pasivas suaves, comenzando a trabajar la reeducación de la marcha y el subir y bajar escaleras.

 

  • 3ª Fase:

Se consigue un control voluntario y parcial de algunas sinergias.

Hay que decir que en hemiplejias muy severas se produce un estancamiento en esta fase, sin posibilidad de evolución.

 

  • 4ª Fase:

Se produce un incremento considerable en la capacidad de movimiento de la persona mayor. De forma progresiva, se va consiguiendo que se realicen cada vez más movimientos fuera de las sinergias.

 

  • 5ª Fase:

El anciano va aprendiendo poco a poco a realizar combinaciones de movimientos mucho más complejos. Se incrementa la capacidad para moverse libremente.

 

  • 6ª Fase:

Al llegar a esta fase podemos decir que la coordinación de la persona mayor, a la hora de moverse, está ya muy cercana a la normalidad.

 

En las residencias geriátricas en Asturias, el trabajo de los fisioterapeutas va siempre encaminado a conseguir una serie de objetivos que permitan mejorar sensiblemente la capacidad de movimiento de los residentes hemipléjicos.

Estos objetivos consisten en mejorar la amplitud articular y la fuerza muscular de las extremidades afectadas, reeducar progresivamente la marcha, mediante el uso de caminador o bastón primero y de forma independiente después, y mantener la autonomía el mayor tiempo posible para conseguir una mayor independencia a la hora de desempeñar las actividades de la vida diaria.

Este tratamiento de fisioterapia se relaciona y complementa de forma muy directa con el de la terapia ocupacional, como veremos próximamente, en nuestro siguiente artículo.

Mientras el trabajo del fisioterapeuta favorece y potencia el movimiento activo, incrementando el balance muscular y articular, el terapeuta ocupacional va a dar una funcionalidad y uso a este movimiento activo, buscando conseguir la mayor autonomía en cada caso.

Hemos visto la forma en la que trabajan los fisioterapeutas con los ancianos hemipléjicos dentro de las residencias para personas de la tercera edad. En el próximo artículo os enseñaremos cómo lo hacen los terapeutas ocupacionales.

La importancia de la actividad f

Hemos comentado ya varias veces que unos de los mayores problemas de las personas de avanzada edad es el sedentarismo. La inactividad física puede provocar un aumento de la obesidad y la aparición de diferentes tipos de enfermedades como las cardiovasculares, la hipertensión arterial, la diabetes o la osteoporosis. Hoy hablaremos sobre la importancia que tiene la actividad física en las personas de la tercera edad.

Más del 50% de los ancianos dicen estar acostumbrados a pasar la mayor parte del día sentados o acostados. Este es un dato realmente alarmante, ya que la mejor forma de mantenerse en un buen estado de salud es estar el menor tiempo parado. Podemos decir que el principal culpable de la decadencia física que se observa en personas de edad avanzada es la falta casi absoluta de ejercicio. Nuestro cuerpo necesita movimiento para estar en forma porque si no, los músculos se atrofian y las articulaciones terminan anquilosándose, impidiendo su normal funcionamiento.

La actividad física constituye uno de los pilares básicos para conseguir un envejecimiento saludable, pero ha de practicarse de forma regular, constante y moderada. Nunca se debe forzar el cuerpo porque entonces es cuando vienen los problemas. Cada anciano debe llevar su ritmo y no seguir el de los demás, porque cada persona es diferente. Está claro que no llegará igual a la vejez, aquel que ha practicado deporte toda su vida, que el que no lo ha hecho nunca.

La mayor parte de las residencias geriátricas son conscientes de la importancia que tiene la actividad física en las personas mayores, por ello cuenta en sus instalaciones con pequeños gimnasios y salas de fisioterapia, dotados con los equipos necesarios para que los residentes puedan practicar diferentes tipos ejercicios para mantener o mejorar su estado de forma. Para conseguirlo, después de una valoración médica inicial, se diseñan tablas de ejercicios específicas para cada residente, dependiendo de su estado de salud. En todo momento se realiza un seguimiento a cada uno, con el objetivo de medir los beneficios del ejercicio activo.

A la hora de valorar cuáles son los ejercicios más apropiados, podemos decir que existen 4 tipos de ejercicios que se suelen indicar para personas de la tercera edad:

  • Ejercicios aeróbicos: son los más recomendados para mejorar la función cardiovascular, disminuir la tensión arterial o reducir el nivel de glucosa y colesterol. Son los que realizamos al caminar o andar en bicicleta. Entre 20 minutos y una hora, unas 5 veces por semana, sería lo aconsejable.
  • Ejercicios de equilibrio: apropiados sobre todo para aquellos ancianos que tengan problemas para andar y mantenerse de pie de forma estable. Consisten en ejercicios de mantenimiento de la posición y de precisión al movernos, como caminar siguiendo una línea recta, caminar con un pie seguido del otro, subir o bajar escaleras lentamente o caminar de puntillas. El tiempo que se debería dedicar a este tipo de ejercicios sería de una media hora o poco más, unas 3 veces por semana.
  • Ejercicios de flexibilidad: a través de estiramientos, tanto activos como pasivos, se busca aumentar la flexibilidad de los ligamentos y de los músculos, mejorando la movilidad de las articulaciones. Lo recomendable serían sesiones de unos 30 minutos, más de 2 veces por semana y aumentando gradualmente su intensidad.
  • Ejercicios de resistencia: Son ejercicios de musculación suaves como el levantamiento de pesos leves o moderados. Con ellos se persigue aumentar la fuerza muscular, mejorar el equilibrio y disminuir la fragilidad. Deben realizarse con una regularidad de 2 o 3 veces por semana y tienen que ser específicos para cada persona.

Son muchos los beneficios que la práctica de ejercicio puede aportar a nuestros mayores. En las residencias para la tercera edad son conscientes que permite mejorar la capacidad física, mental e intelectual de la persona, y contribuir de forma clara y definitiva a reducir la posibilidad de desarrollo de diferentes enfermedades.

Deficiencia auditiva en ancianos y su adaptaci

La pérdida de audición es un problema que, hoy en día, afecta no sólo a personas mayores, también a todo grupo de edades. Esto se debe a que vivimos en una sociedad cada vez más ruidosa. A pesar de ello, la edad sigue siendo un factor fundamental a la hora de referirnos a la sordera. Hoy vamos a hablar de la deficiencia auditiva en ancianos y cómo puede afectar a su integración en las residencias geriátricas.

Los últimos estudios estipulan que un 30% de las personas de la tercera edad presenta trastornos de la audición. Podemos decir que es la tercera afección crónica después de los problemas en articulaciones y los trastornos circulatorios y del corazón.

El deterioro del aparato auditivo suele comenzar alrededor de los 60 años. La pérdida de audición, llega a tener un gran impacto negativo en el estado de bienestar emocional, físico y social del anciano. Las personas mayores con deficiencia auditiva son más propensas a padecer síntomas depresivos, mostrarse descontentos con la vida, tener una salud funcional reducida y apartarse de la vida social.

En estos casos, la vida familiar y social del anciano sufre serios cambios, produciéndose una indiferencia progresiva hacia el mundo exterior por culpa de la sordera. La persona mayor sólo oye lo que quiere oír y tiende a participar cuando la conversación es lenta o cuando el tema le es muy conocido. Progresivamente se va produciendo un deterioro en la comunicación, cuyo resultado es el aislamiento social y una mayor tendencia a la depresión.

Otro problema relacionado con la falta de oído es que las personas que lo padecen se vuelven recelosas, desconfiadas. Realmente no llegan a reconocer su deficiencia y piensan que el problema se asienta en las personas de su alrededor. La mayor parte de los ancianos con discapacidad auditiva no quieren recibir ningún tipo de tratamiento, a pesar de la insistencia de sus familiares.

En las residencias geriátricas se trabaja en la integración de las personas que sufren este tipo de problema. Para ello se siguen una serie de recomendaciones para hacer que se sientan en un ambiente agradable para ellas.

Siempre debemos hablarles mirándoles a la cara, evitando conversaciones a distancia. Mantener un contacto visual facilita la comprensión por parte de la persona con déficit auditivo. También es recomendable pronunciar bien, lentamente y si fuera necesario utilizar gestos. Es conveniente, además, separarles de ambientes ruidosos, que puedan distraer su atención.

Dentro de las residencias, estas personas cuentan con atención médica personalizada. La principal tarea que se debe de acometer es revisar de forma periódica y rutinaria la agudeza auditiva, así como valorar correctamente las quejas subjetivas de sordera por parte de los ancianos y no darlo como propio de la edad.

A través de diferentes terapias se consigue que la persona mayor que sufre de problemas de audición, se relacione de forma natural con el personal y resto de residentes.. Mediante la participación en diversos juegos y actividades se consigue que hagan frente a su discapacidad, evitando que se aislen socialmente y se sumerjan en un estado de depresión permanente.

Esta es la forma en que las residencias geriátricas, como Residencial Santa Cecilia en Siero, abordan el problema de la deficiencia auditiva en ancianos y ayudan a su adaptación en estos centros.

Peligros del sedentarismo en personas de la tercera edad

Sedentarismo Tercera Edad Rsidencias Geriátricas Siero AsturiasLa movilidad es un componente esencial en la vida de un ser humano y es lo que nos permite tener autonomía. Con la edad se produce un deterioro en las funciones motoras que provocan una disminución de la capacidad para desempeñar ciertas actividades de la vida diaria. Esto hace que las personas mayores sean propensas a llevar una vida sedentaria. En las próximas líneas vamos a hablar de los peligros del sedentarismo en personas de la tercera edad.

Debemos distinguir 2 tipos de inmovilidad en los ancianos: aquellos que lleva una vida sedentaria pero son capaces de moverse con menor o mayor independencia, hablaríamos en este caso de inmovilidad relativa, y aquellos otros que sufren de inmovilidad absoluta, es decir, que no pueden moverse por si mismos y pasan largas horas en la cama.

La inmovilidad aumenta con la edad. A partir de los 75 años el 50% de los ancianos tienen problemas para salir de su casa y el 50% de los que se  inmovilizan de forma aguda fallecen en un plazo de 6 meses. Para explicar este inmovilismo tenemos en cuenta diversos factores. Al deterioro físico y la aparición de diversas enfermedades de tipo musculo-esquelético, cardiorespiratorias,  o incluso neuronales, debemos añadir otros como la existencia de barreras arquitectónicas y factores sociales como la soledad.

La vida sedentaria favorece el envejecimiento precoz y el riesgo de aparición de numerosas enfermedades. Una inmovilidad prolongada hace que se produzcan cambios en los diferentes órganos y sistemas del cuerpo, siendo los más afectados el sistema cardiovascular y el musculo-esquelético. Como consecuencia de ésto surgen diversos tipos de complicaciones, las orgánicas, como pueden ser atrofias de la musculatura, úlceras, trombosis, estreñimiento o incontinencia, las psicológicas como trastornos depresivos, o las de tipo social como el aislamiento.

Como vemos, el sedentarismo aumenta las causas de mortalidad. También incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial, problemas de peso, osteoporosis, depresión y ansiedad. Según un estudio de la OMS sobre factores de riesgo, los modos de vida sedentarios son una de las 10 causas fundamentales de mortalidad y discapacidad en Cialis el mundo.

¿Cómo actúan las residencias geriátricas cuando tienen al cuidado a personas con problemas de inmovilidad?

Lo primero que se debe hacer es una valoración clínica del estado del anciano para conocer su grado de movilidad y su deterioro físico.Una vez valorada su situación, se elaborará un plan de actuación con unos objetivos individuales y realistas. Éste constará de un tratamiento de la causa que origina la inmovilidad, un plan de rehabilitación para evitar su progresión, uso de ayudas y adaptaciones que se necesiten en el lugar donde resida el anciano y prevención de complicaciones asociadas.

En las residencias para personas de la tercera edad, se realizan una serie de cuidados especiales para atender a las personas que sufren de inmovilidad. La aparición de úlceras es una de las complicaciones más graves en el residente inmovilizado. Para prevenirlas se procura cambiarles de postura, habitualmente cada 1 o 2 horas en los ancianos acostados y cada 10 minutos en los sentados. Además se les lava siempre con agua y jabón neutro y esponja suave, mientras que la habitación se mantiene bien ventilada y a la temperatura adecuada. Normalmente a este tipo de residentes se les realiza masajes para activar la circulación y favorecer la relajación muscular.

Mediante la aportación de líquidos y alimentos evitamos déficits proteínicos. El estreñimiento es bastante frecuente en estas personas por lo que se les procura dar siempre una dieta equilibrada, rica en fibras, variada, de fácil ingestión y digestión.

Otro de los problemas importantes con los que nos encontramos en los ancianos con movilidad reducida, son los de tipo respiratorio, sobre todo en aquellos encamados. Es fundamental prevenir el estancamiento de mucosidades. Para ello se mantiene la cabeza de la cama elevada y se le suministra al anciano abundante líquido para que pueda fluidificar las secreciones y favorecer su expulsión.

Como podéis ver, en las residencias geriátricas como Residencial Santa Cecilia, estamos lo suficientemente preparados tanto a nivel técnico como de personal, para prevenir los peligros del sedentarismo en personas de la tercera edad y darles la mejor atención posible.

Consejos para elegir una buena residencia para nuestros mayores

Llega un momento en que nos damos cuenta que nuestra forma de vida es incompatible con el cuidado de nuestros mayores. Éstos requieren cada vez más atención por nuestra parte y de más espacio, dos aspectos importantes que nosotros somos incapaces de satisfacer. El estar fuera de casa la mayor parte del tiempo, debido al trabajo y las dimensiones cada vez más reducidas de las casas hoy en día, hacen que nos planteemos llevar a nuestros familiares a una residencia geriátrica. Hoy os vamos a dar una serie de consejos a tener muy en cuenta, para poder elegir una buena residencia para nuestros mayores.

Antes de nada, debemos reflexionar y darnos cuenta de que existen otras alternativas para el cuidado de nuestros ancianos, como son los centro de día, la teleasistencia o la ayuda a domicilio. La elección de enviar a un familiar a una residencia geriátrica debe ser consensuada. La decisión final la debe tomar el propio anciano, aconsejado en todo momento por los miembros de su familia.

Una vez que la persona mayor ha tomado la decisión de ingresar en una residencia para la tercera edad, empieza la difícil tarea de encontrar cuál es la más apropiada. Para ello, en primer lugar, debemos buscar aquella que tenga una buena ubicación. En este sentido es conveniente que esté en alguna zona tranquila, alejada del bullicio de las grandes ciudades, pero a la vez que no resulte excesivamente alejada de las viviendas de sus familiares más directos, para que el anciano pueda recibir visitas con una frecuencia adecuada. Por ejemplo, en Asturias, una provincia en la que las distancias no son muy grandes, sería recomendable buscar por la zona centro de la región, ya que está bien comunicada con las principales ciudades. Pola de Siero es una localidad tranquila muy recomendable, a pocos kilómetros de Oviedo, Gijón y Avilés.

Es importante que la residencia escogida cuente con unos buenos accesos. Las entradas y salidas deben contar con rampas de acceso o ascensores para facilitar la libre circulación a personas con movilidad reducida. Además debe contar con sistemas de emergencia, antiincendio y alarma. Conviene visitar la residencia elegida para conocer sus instalaciones y, en la medida de lo posible, concertar una cita con el director de la misma.

Otro aspecto relevante es que el centro debe estar debidamente autorizado. Esto se puede comprobar tanto en el ayuntamiento como en la consejería correspondiente de la comunidad autónoma. Igualmente, el personal que compone su plantilla debe ser suficiente y contar con una titulación y experiencia adecuada para el desempeño de sus funciones.

Los horarios de visita deben ser amplios y flexibles. Si nuestro familiar necesita atención asistida debemos saber si la residencia cuenta con personal y medios para atender a este tipo de personas.

Una buena residencia para nuestro mayores debe contar siempre con una serie de servicios, como pueden ser terapias ocupacionales, sala de rehabilitación y/o gimnasio, baños geriátricos asistidos o asistencia médica. A veces este tipo de servicios están incluídos en el precio, pero otras veces no. Infórmese y lea bien el contrato antes de firmarlo para no llevarse ninguna sorpresa desagradable.

Para terminar, otro aspecto muy a tener en cuenta es el de las comidas. El centro debe contar con una dieta semanal, supervisada por un médico, adaptada a las necesidades particulares de cada persona. Es conveniente que, tanto los residentes como sus familiares, puedan conocer el menú con antelación.

Estos son sólo algunos consejos para poder elegir una buena residencia para nuestros mayores. Lo mejor que puede hacer es visitar aquel centro que sea de su agrado y preguntar a los residentes, a sus familiares y al personal, aquellas cuestiones que considere relevantes a la hora de hacer una buena elección.